Las enfermedades cardiovasculares (ECV) constituyen el principal
problema de salud en los países desarrollados. Según la Organización
Mundial de la Salud (OMS), alrededor de 17 millones de personas mueren
anualmente por enfermedad cardiovascular, siendo en 2005, la enfermedad coronaria la principal causa de morbimortalidad en
los países occidentales.
La fisioterapia cardíaca ayuda a mantener y
mejorar las funciones cardiovasculares tras sufrir algún problema de
corazón o patología cardiovascular (infarto cardíaco, accidente
cerebrovascular, enfermedad coronaria, insuficiencia cardíaca…).
Su papel no sólo se centra en mejorar la función cardíaca, sino que debe
tener un enfoque global, atendiendo tanto al sistema cardíaco como
respiratorio, respuesta fisiológica del organismo, y comprendiendo también la
función psicológica del paciente y control de los factores de riesgo
cardiovasculares.
Por ello, en la rehabilitación cardíaca, un equipo de profesionales multidisciplinar compuesto por médico cardiólogo,
enfermero, fisioterapeuta, terapeuta ocupacional y psicólogo, diseñan un
programa de ejercicio, distribuído en varias fases según el estado del
paciente, con el fin de readaptar al
sujeto al ejercicio y al esfuerzo, y así conseguir que el paciente pueda volver
a tener una vida activa y sana.
La intervención debe incluir
prueba de esfuerzo y ejercicio físico aeróbico y de resistencia,
adaptado según los resultados obtenidos. Es fundamental también realizar test
que demuestren cómo se siente el paciente durante la realización de las actividades
de la vida diaria y escalas que muestren la fatiga en la sesión (por ejemplo
escala de Borg). Durante la sesión, se deberá realizar también un control de diferentes parámetros indicadores
de la función cardíaca. En las primeras fases se monitoriza mediante
electrocardiograma, y posteriormente se realiza seguimiento con tensión
arterial, saturación de oxígeno en sangre y latidos por minuto.






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